Cuando el rencor y el orgullo logran el poder supremo…

Cuando una persona se deja llevar por el orgullo y el rencor, anula la capacidad de perdón, de generosidad y empatía para con la otra persona. A largo plazo, creo que hace daño, primero, a la persona que la sufre y posteriormente a sí misma porque no le lleva a ningún estado positivo o saludable. No doy lecciones de relaciones ni pretendo impartirlas, considero que cada pareja tiene su propio concepto de cómo desea vivir y entender su vida en común. No obstante, sí entiendo que el orgullo y el rencor pueden matar cualquier tipo de amor y si encima, se entra en el castigo emocional, es absolutamente destructor para ambas personas. Por eso, lo mejor es separarse y alejarse de quien pretende victimizarse sin ser la única víctima, cuando una relación ha de solventar un problema importante. Así que voy a comenzar a dar pasitos hacia el camino que no está empedrado, que tendrá sus pedruscos, como todos los caminos, pero que sabré levantarlos y echarlos a un lado para seguir avanzando y aprendiendo…. porque de eso se trata al fin y al cabo, esto del vivir…

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Ahora…

Hace años comencé a escribir un blog, el cual dejé olvidado porque mi camino volvió a enderezarse, a decidir sobre él y a ver luz progresivamente. Ahora, quiero contar cómo me siento cuando camino, en la rutina, en ese día a día de amor y desamor, en el aprendizaje continuo que algunos seres humanos pretendemos realizar aunque haya pérdidas a lo largo del proceso… Ahora, que vuelvo a caminar sola, como lo he hecho gran parte de mi vida… Ahora, que miro al lado y no estás, y ni siquiera sé si alguna vez lo estuviste… Ahora, quiero contar cómo es el volver a caminar descubriendo cuál ha sido ese último aprendizaje….